HISTORIAS DE VIDA

 

AFECTOS   SINCEROS

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Sebastián vivía en un pequeño pueblo con sus padres y hermanos,sus días transcurrían tranquilos entre su vida familiar, la escuela y los juegos con sus amigos, por las noches tenían largas charlas con sus padres y abuelos; como no tenían televisión ese era su entretenimiento, que también les servía para ir construyendo su historia pesonal.Sebastián en sus ratos libres se ocupaba de hacer conocer a los visitantes una hermosa sierra que se encontraba a la salida del pueblo, para ello tenía que levantarse muy temprano y cuando soplaba el fuerte viento del sur en el invierno, sufría mucho frío y en verano el sol era abrazador, pero hacía su trabajo con alegría, de esa forma podía ayudar a su padre, que también trabajaba en el campo.En la gran ciudad vivía Federico, su papá era un importante empresario que viajaba mucho y siempre le traía lindos regalos; su mamá era una reconocida periodista y por su trabajo salía muy temprano de su casa y regresaba cuando Federico ya estaba dormido. No tenía hermanos y en la ciudad eran muy pocos sus amigos por eso pasaba su tiempo entre la computadora y el televisor, con los que compartía casi todos sus días. El papá de Federico siempre le prometía que lo llevaría de vacaciones. Un día llegó muy contento y le pidió que preparara su bolso porque se irían de paseo a un pueblito del norte a pasar unos días, Federico no lo podía creer; unas horas después estaban en camino; al día siguiente llegaron al pueblo donde vivía Sebastián.

Se alojaron en una humilde cabaña y por supuesto contrataron a Sebastián para conocer la sierra, inmediatamente los niños se hicieron amigos, y Sebastián lo invitó a su casa donde compartió la humilde cena con su familia y la agradable charla con sus padres y hermanos. Después de tres días Federico y su papá emprendieron el regreso, cuando llegaron el papá le dijo ¿Viste como viven los pobres? No tienen televisión, ni computadora, ni teléfono; los niños tienen que trabajar para ayudar a sus padres, pasan frío y calor; ¿te das cuenta lo bien que vivís, y todo lo que podés disfrutar? Federico levantó sus ojos y miró a su padre y muy despacio comenzó a hablar. Sabés papá, allí en ese pueblo pueden faltar muchas cosas pero yo vi como disfrutan los padres de sus hijos, como comparten sus historias, como viven unidos en el respeto y en el amor y te aseguro que con mucho gusto cambio los lujos y placeres por vivir como ellos viven. El padre quería que su hijo reconociera todo lo que tenía, y su hijo le demostró que realmente no tenía nada.

. El Amor no se compra ni se vende, hay que demostrarlo con pequeños grandes gestos.               SUSY.