LOS RIFLEROS DEL CHUBUT 

Así se llamó una compañía de 29 voluntarios que equipó armó y entrenó el primer gobernador del Territorio Nacional del Chubut Teniente Coronel Luis Jorge Fontana.

Los colonos galeses impulsaban la idea de explorar la región cordillerana para encontrar nuevos lugares que poblar. John Murray Thomas encabezaba la demanda.

Murray Thomas había venido en el "Mimosa" a los 18 años de edad. Estuvo trabajando en Buenos Aires unos años como tenedor de libros. Al regresar al Valle del Chubut los hechos demostraron que había sido la persona indicada para tratar con Fontana.

Murray Thomas conocía, comprendía y compartía los ideales argentinos que tan bien encarnaba el gobernador Fontana. Su capacidad y las circunstancias lo llevaron a ser subprefecto de Rawson y mayor de caballería de la Guardia Nacional.

El 16 de octubre de 1884 se promulgó la Ley de Territorios Nacionales -obviamente Chubut estaba a la cabeza-.

Luis Jorge Fontana, militar, veterano de la Guerra del Paraguay y fundador de la Ciudad de Formosa, era un  hombre ilustrado, científico y condiscípulo del Dr. Francisco Moreno -el "Perito"- en las clases del naturalista alemán Dr. Germán Burmeister y durante la expedición se detendría a juntar fósiles, minerales, plantas-. Fontana resultó, también, el hombre a la altura de las excepcionales circunstancias de su época.  

En su ameno libro "El Evangelio y Don Eduardo" (la historia de un argentino cabal, descendientes de galeses y de su relación desde niño, con su amigo tehuelche) Roy Centeno Humphreys dice: "Fontana era un hombre excepcional... Llegó al Chubut con pleno conocimiento de lo que quería el país y muy pronto captó que era lo que querían los galeses. Años más tarde decía que si la expedición había sido inolvidable no era necesariamente por la marcha en sí, sino por la calidad de los hombres que fueron con él."

Fontana perteneció a esa generación de argentinos que hacían cosas y tenían ideas claras sobre el rumbo y destino de la Nación. 

Así era el jefe de la Compañía de Rifleros que los galeses habían ayudado a crear con dinero y caballos.

La expedición estaba  integrada por:

Siete argentinos: Luis Jorge Fontana, Ricardo Franco, Pedro Derbes, Ramón Calvo, Antonio Míguens, Gregorio Mayo y Robert Charles Jones (nacido en el Valle).

Dos alemanes: Guillermo Katerfeld y Herman Faesing.

Un norteamericano: James M. Wagner.

Diecinueve galeses: John Murray Thomas, James Thomas, John Henry Jones, John Wynne, John Owen, Richard G. Jones, Edward Jones, David P. Roberts, Jenkins Richards, Evan Davies, Henry Davies, Thomas G. Davies, Billy Thomas, Thomas Zachariah Jones, John T. Davies, William Lloyd Jones Glyn, John Daniel Evans y John P. Jones.

Obviamente el baqueano era John Daniel Evans.

El día lunes 19 de octubre de 1885 -luego de una práctica de tiro- parte de los campos de Murray Thomas, la "Compañía de Rifleros del Chubut" con 260 caballos, víveres para tres meses, equipo científico y 30 fusiles Remington. El día anterior un pastor -Hugh Davies- en su sermón dominical hizo referencia al pasaje bíblico "Vayamos y tomemos posesión de la tierra".

Siguieron una ruta paralela al río Chubut, por Las Plumas , en el Valle de los Mártires, lo cruzaron y siguieron por la orilla norte hasta Los Altares, un lugar llamado así por sus altas formaciones rocosas y colores diversos que le dan una particular belleza. 

Durante las noches, bajo las estrellas y a la luz de las fogatas, comían, mateaban y comentaban las peripecias del día -como la del puma que saltó sobre Murray Thomas y que resultó muerto por él, de un certero disparo -  es de imaginar la evocación del espíritu de aventura que estos momentos deparaban a los entusiastas rifleros.

Prosiguieron hasta Paso de Indios donde Evans con  John Henry Jones construyeron una balsa de sauce, para cruzarlo. 

En Piedra del Águila, 50 kilométros arriba del Paso, encontraron rastros de petróleo que preanunciaba una actividad que sería importantísima en la futura provincia del Chubut. También lavaron las arenas de los ríos buscando oro, del que encontraron una pequeña cantidad.

Pasaron la confluencia de los ríos Chubut y Gualjaina y llegaron a la laguna Zúnica. Pasando dicha laguna y siempre hacia el oeste  encontraron un río al que bautizaron "Corintos" por los arbustos del mismo nombre que crecían en sus orillas. En Sierra Colorada descendieron a un valle cubierto por la niebla y nuevamente encontraron al río Corintos.

Al amanecer del 25 de noviembre los galeses exclamaron:"Wel dyma cwm hyfryd" ¡Oh aquí un valle encantador! y los argentinos decían:¡Qué valle hermoso! ¡Qué valle hermosos! (del libro John Daniel Evans "El Molinero" Evans, Clery)

Dice Roy Centeno en su libro El Evangelio y Don Eduardo: "Fontana era una mezcla extraña de militar y poeta. Su actitud militar era la que había hecho que la expedición hasta ese momento no hubiese tenido un sólo contratiempo. Y ahora en un lugar que parecía digno broche para la empresa, se puso a juntar flores de todos los colores y frutas de todos los sabores."

El suelo estaba alfombrado de frutillas, era verde -como en Gales- y con arroyos de aguas cristalinas que descendían de los picos nevados. El Valle estaba rodeado por imponentes centinelas: hermosas  montañas  al oeste, con sus laderas pobladas de bellísimos y enormes árboles, oscuros cerros lo custodiaban por el este.

¡Qué distinto al dilatado y árido paisaje del desierto patagónico que sus pupilas estaban acostumbradas a ver!

Siguieron explorando la región y encontraron los restos del Combate de Apeleg. Treinta tumbas, cápsulas de fusil por doquier y los restos de la toldería de Incayel señalaban el lugar.

Llegaron a las nacientes del rio Senguerr, en un hermoso lago de montaña y por decisión unánime los rifleros propusieron que se llamara Lago Fontana; el 1º de enero de 1886 realizaron la ceremonia izando la bandera Argentina. Fontana estaba inocultablemente emocionado.

Siguiendo el curso del Senguerr bajaron hasta los lagos Musters y Colhue Huapi. Fontana llegó también hasta lo que hoy es Comodoro Rivadavia.

Luego pusieron rumbo al norte y bordeando el río Chico volvieron a la cuidad de Rawson, el 1º de febrero de 1886 estaban de vuelta.

Habían recorrido alrededor de 5000 kilómetros. Evans y su leal Malacara habían llegado muy lejos. Pero no sería el último viaje de ambos ni la última aventura; la valiosa vida que el Malacara había salvado tenía aún mucho para hacer por el progreso del Chubut y la soberanía de la Argentina.

Para recordar  esta epopeya que llevaría a la colonización del Valle 16 de Octubre, donde John Daniel Evans tendría un papel protagónico, los descendientes de los Rifleros del Chubut realizan una marcha evocativa todos los años.

Hay un video en: http://www.trevelin.org/video.htm  donde se puede ver esta hermosa tradición. 

 

 

                         

Los Rifleros del Chubut presentes en los actos por los 100 años de la "Piedra Holdich" el 1-5-02 y como parte de los festejos del Centenario del Plebiscito del 30 de abril de 1902.